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Oasis Surf:

Restaurante de la nueva ola  

Por Daniel Monette

¿Le gustaría cambiar sus hábitos de deportes, entretenimiento, turismo? o simplemente ¿necesita un cambio de escenario? Una sugerencia: ¡¡¡practicar surf!!!

 

En el corazón del desarrollo DIX-30, en Brossard, cerca de Montreal, se puede iniciar en ésta afición que de otro modo sería inaccesible para la persona promedio que vive en un país nórdico.

¡"Mar y Tierra"!

En el espacio otorgado como tienda y mostrador de recepción puede reservar su paquete de surf "introducción" o "experto", solo o en familia. También, puede combinar su estancia con una comida exótica o estilo bar.

Algunos elementos decorativos tales como palmeras y grabados nativos tienden a formar una atmósfera de playa exótica.

El comedor cuenta con vistas a la piscina de olas. Las maniobras de algunos surfistas nos proporcionan un constante espectáculo. Asimismo, podemos admirar la atención y paciencia de los instructores durante los cursos introductorios o mientras enseñan técnicas más avanzadas.

El placer y la seguridad en simbiosis

Con tecnología avanzada, una cinta debajo de una cubierta de agua ajusta la velocidad de la corriente a la altura deseada de las olas. Además, ciertos accesorios añadidos en algunos lugares permiten amplificar las olas para crear un túnel utilizado en algunas competiciones. ¡Muy bien diseñado!

Es muy seguro, porque si  cae al practicar surf la corriente le lleva al borde, donde el agua no es profunda. No hay problema: todo es muy accesible, incluso para aquellos que le temen al agua.

Un adepto al surf de mar y cliente frecuente de este lugar me comenta que debemos asimilar primero la técnica y después de algunas sesiones nuestro cerebro es capaz de adaptarse y desarrollar maniobras. Él mismo aprovechó esta instalación para mejorar su destreza en la piscina y luego aplicó sus conocimientos en el mar.

Colores y sabores cálidos

 

Para maximizar su experiencia, el área de comida ofrece una gran variedad de cócteles exóticos, que destacan por sus formas y colores.

Yo elegí el Fish Bull y mi amigo un Buckett.  La cuidadosa elección del licor y de los ingredientes tiene el poder de transportarnos a un ambiente festivo de reunión en la playa en la isla de Maui (hay que dejarse llevar por la imaginación).

Atacamos el menú y retenemos la pizza Maui con cerdo desmenuzado, salsa dulce y tortilla de pollo cajún, acompañado de plátano frito y arroz con coco… Suena y sabe muy bien, y nuestra experiencia es totalmente satisfactoria en cantidad y calidad.

¡Y que comience la fiesta!

En resumen, una experiencia fuera de lo común, que vale la pena compartir con amigos o incluso podría ser sede de la próxima fiesta de la oficina.

Si usted quiere llevar al máximo el tema, ¡lleve un collar de flores y una falda tropical!

 

Una experiencia agradable y útil en sí, sirve de preparación para su próximo viaje al mar.

Sonrisas garantizadas.

 

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