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Comer en México:

La alegria en el paladar, todos los dias

Por Olivier Bourque

Para los mexicanos, la comida es una forma de vida. Aún más: Por la diversidad de sus ingredientes naturales, técnicas, rituales, sentido comunitario y el impacto en el desarrollo sustentable, la comida mexicana está reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En la capital, hay un sinnúmero de establecimientos de comidas, taquerías, pequeñas tiendas de jugo fresco, cocineros ambulantes que sazonan la carne mientras escuchan música a todo volumen.  En la Ciudad de México, la antigua capital azteca, donde el pasado se reencuentra con el presente, abundan las opciones para degustar.

¿Cuál es la especialidad culinaria de México?

 

Seguramente tacos. Sin embargo, en la megalópolis, hay un estilo predilecto: el taco al pastor (cerdo). Los mexicanos  marinan trozos de carne de cerdo y los apilan en una bobina para una cocción lenta.

Luego cortan la porción que irá dentro del taco. Hay algunas variaciones pero en términos generales, el cerdo va acompañado con salsa verde o salsa roja, cebolla, quesillo, un puñado de cilantro y a veces pequeños pedazos de piña; también se le puede agregar limón.

Olvídense de los tacos que ha comido en hoteles "todo incluido" que bordean las costas de todo el  país: los de la capital son los mejores de todos. El taco se sirve caliente, un poco crujiente, los alimentos son frescos y las salsas realzan el sabor. La felicidad cuesta unos pocos dólares.

No podríamos recomendarle un lugar u otro. Los tacos están disponibles en todas partes. Y puede haber un centenar de opciones diferentes: con guacamole, camarones, frijoles, de carne de res marinada, etc.

El pozole de la Casa de Toño

Otro clásico de la cocina mexicana: ¡la sopa! Por la noche, a los locales les encanta sentarse en la mesa para gozar de una gran sopa llena de sabores. Podemos optar por degustar la sopa de tortilla (caldo con tortillas y pimientos picantes, decorado con  pedazos de aguacate).

Pero también tenemos otra opción: el pozole. Un lugar maravilloso y sin pretensiones para comer en la capital sigue siendo la Casa de Toño en el distrito de la Zona Rosa (144, calle de Londres), un enorme restaurante nada pretencioso frecuentado por muchos lugareños.

Esencialmente, el pozole se compone de un caldo, algunas veces con tomate, trozos de pollo o carne de cerdo, maíz, rábano y ensalada. Mi amigo mexicano Pepe acompaña la sopa con tortillas o tostadas, crema agria y salsa picante. Una delicia.

Ríndanse ante los ceviches

A menudo lo olvidamos pero el marisco es también una especialidad mexicana. Con costas en el Golfo de México en el Mar Caribe y el Pacífico, el país ha desarrollado una gastronomía abundante en pescados y mariscos.

En la Ciudad de México, océano de asfalto y antiguo lago seco, el platillo más popular sigue siendo el ceviche. Técnicamente, se trata de trozos de pescado crudo cocido por la sal, limón o lima.

En los distintos mercados de la capital se puede comer este delicioso plato por unos pocos dólares (incluyendo el hermoso mercado de Coyoacán, en el sur de la ciudad). El plato consta de camarones, vieiras, cebollas, tomates, aguacate, cilantro, limón. Se come con tostadas o galletas pequeñas.

Las delicias de la calle

¡Comer en la calle es también un deporte nacional en la Ciudad de México! No dude en pedir un jugo fresco por un puñado de calderilla.

Otra joya por descubrir: los tlacoyos, tortillas de maíz gruesas, generalmente de color azul, a la que se le agrega quesillo, salsa fuerte, frijoles y nopales.

 

No encontramos en todas partes pero se pueden encontrar en los puestos cerca del Bosque de Chapultepec, el gran parque de México.

En el interior del parque, otro clásico: los chicharrones, piel de cerdo frita. Para degustarlo bastaría con 50 centavos, le puede añadir el jugo de un limón y salsa picante.

Y los dulces...

¡Los mexicanos aman los postres! En todas partes encontrará pequeñas panaderías donde hay panecillos dulces, croissants rellenos de caramelo... Tienen gran variedad!

Un buen lugar: el Café Tacuba (Calle Tacuba 28), un bonito restaurante con espectaculares vitrales. Cuando las ventanas están abiertas se puede oír a los organilleros.

Bajo ninguna circunstancia se pierdan los churros (pasteles en forma alargada, a menudo se espolvorean con azúcar y se rellenan con dulce de leche) y el chocolate caliente, ¡lo suficientemente espeso como para recordarlo por siempre! También prueben las enchiladas con salsa. De gran contenido calórico, pero realmente reconfortante.

Por la noche, diríjanse a la Plaza Garibaldi para escuchar los mariachis. Todos vestidos de blanco y azul. Ya en la mesa, beban un tequila, un mezcal o una Corona. A lo lejos, el sonido de la ciudad, de los vendedores ambulantes de la ciudad y del barrio popular, Tepito.

 

Un descanso embriagante en el bullicio de la ciudad.

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