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Amor a primera vista

en el Antelope Cañón 

Por Sylvie Berthiaume

Las primeras impresiones: entramos en el vientre de un cañón muy estrecho de piedra arenisca roja. Adentro circulamos como en un laberinto cuya ruta tiene curvas en lugar de ángulos. Únicamente el suelo es plano, pues todas las paredes que nos rodean, hasta las pequeñas aberturas en el cielo, presentan ondas envolventes. Un peñasco nunca ha parecido tan acogedor.

¡La mínima forma ondulada junto con sus bordes inferiores o espirales es digna de una fotografía! Todo el mundo guarda silencio de forma espontánea como en un lugar de culto. Sólo escuchamos en voz baja onomatopeyas de exclamación...

Experiencia realmente mística

Interesante, inspirador y emocionante, incluso antes de entrar. Como un medida de conservación del sitio, y para que sea agradable y tranquilo para los visitantes, uno puede ir en pequeños grupos de veinte personas, acompañados por un guía, digno representante del pueblo Navajo. De hecho, la empresa que gestiona el sitio y las visitas es encabezada por el Jefe Tsosie.

Nos transportaron en un gran 4X4, que desciende en el cauce de un antiguo río seco, donde el suelo y los acantilados son totalmente de arena. El vehículo nos lleva a cinco kilómetros de distancia, a la entrada del sitio tan admirado.

En el interior, el guía nos invita a seguirlo paso a paso en una sola fila: instrucción que seguimos al pie de la letra, por la confianza y el reconocimiento.

Él conoce tan bien el lugar que con orgullo explica cada rincón; vigila cuidadosamente la circulación de nuestro grupo, para evitar que nos encontremos con otro, y así, preservar la magia.

Desierto inundado

El Antelope Canyon se encuentra en Page, Arizona. Tiene dos valles estrechos: el alto y el bajo —Upper y Lower—. El más visitado es el Upper: mide 400 metros de largo por 2 ó 3 metros de ancho.

Para el pueblo Navajo, éste "lugar del antílope" significa "donde el agua fluye a través de las rocas". La erosión durante miles de años ha creado la forma tan original del desfiladero.

Incluso hoy en día, si llueve mucho no es posible visitarlo debido a que hay un alto peligro de inundación — y en consecuencia de ahogamiento—, pues no cuenta con un sistema de drenaje rápido de agua. La última vez que se produjo una inundación, que por fortuna es muy raro, el sitio tuvo que cerrar durante cinco meses.

El gigantesco Lake Powell

No lejos de allí se encuentra el hermoso Lake Powell, el segundo lago artificial más grande en los Estados Unidos; formado en el río Colorado por la presa de Glen Canyon.  Un resultado muy impresionante: 300 kilómetros de longitud, 3,100 kilómetros de litoral y 96 pequeños cañones, desfiladeros y cuevas.

También a partir de Page, donde se encuentra el Antelope Canyon, podemos tomar un barco para un paseo de dos horas por el famoso puente natural Rainbow. De la misma manera, se puede alquilar ahí el equipo para realizar deportes acuáticos.

Arizona y Utah: tiempo mínimo para disfrutar al máximo

El Antelope Canyon y el Lake Powell pueden tomar uno o dos días de viaje en la región.

Sin embargo, para ver todos los principales atractivos naturales de Arizona y Utah, así como algunos de sus aspectos culturales, se debe contar, por lo menos, con dos o tres semanas.

¿En auto o en excursión?

Es cuestión de gustos, por supuesto. Para obtener más libertad, flexibilidad y experiencias fortuitas, optamos por el coche. En ambos Estados, el costo de alquiler es económico.

Para obtener más información, anécdotas, tranquilidad y encuentros internacionales, las excursiones de un día son interesantes, sobre todo porque, en la gran mayoría de los casos, se realizan en pequeños transportes de  6 a 10 pasajeros. Así pues, estas excursiones podrían considerarse  como "semi-privadas", muy diferentes al poco amado autobús turístico.

Después de haber experimentado ambos modos en este viaje, podemos decir que cualquiera de los dos es muy viable.

Consejos para ver todo lo que desee

El territorio para descubrir es vasto y popular, ustedes necesitarían reservar con un mes de antelación: coches de alquiler, entradas en los parques nacionales o las excursiones “todo incluido” de un día. De lo contrario, corren el riesgo de perderse las visitas soñadas por tanto tiempo.

En cuanto al transporte en autobús, público o privado, la reserva con mucha antelación no siempre es necesaria. Por cierto, algunas veces sus horarios y tiempos de viaje no corresponden a las horas de funcionamiento de los parques nacionales.

Estos consejos provienen de nuestra frustración y culpabilidad porque no pudimos visitar The Arches…

Sigan con nosotros para compartir las visiones y reflexiones que allí tuvimos:

- circulando en el rojo y cinematográfico Monument Valley;

- maravillándose entre los troncos de piedra del Petrified Forest;

- inclinándose en el Horshoe bend;

- contemplando los picos del Grand Canyon al atardecer;

- paseando en las remarcables ciudades de Flagstaff y Salt Lake City.

Estupefacción constante garantizada.

 

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